Autoayuda contra el miedo a las elecciones 2011

Por Rafo León

¿Cuál es la raíz del miedo? Quizás la respuesta se formule el día que la condición humana alcance a ser comprendida en alguna dimensión, por mínima que sea, como un conjunto en el que cohabitan coherencias con desencuentros.

El miedo es algo tan plástico que todos lo sentimos, me atrevería a decir que las veinticuatro horas del día, en sueño y en vigilia, en angustia frente a la posibilidad de tenerlo o en medio de la dicha ante el riesgo de perderla. Es el sentimiento de sobrevivencia más complejo, primario y paradójico, puesto que cuanto más espacio abarca dentro de uno, más deseos desesperados tiene el sujeto de echarlo, y lo que termina produciendo es una mayor dosis de miedo, a la que se van añadiendo ingredientes desesperantes, como la impaciencia, la irritabilidad, el odio hacia los demás, hacia uno mismo, y hasta el anhelo del fin como quien espera los efectos de un Xanax diez minutos después de haberlo tomado.

Pues bien, si el miedo es primario, dañino, si erosiona el alma (o mejor, como en la película de Fassbinder, si “la corroe”), ¿por qué es el estado predominante en un proceso de elecciones políticas como el que estamos viviendo? Puesto que no hay otra explicación a la estúpida “Operación Sábana” de los fujimoristas o a la no menos cretina “centrificación” del humalismo, que el miedo al otro, combinado con el pariente pobre y mal vestido del miedo, que es el temor a perder lo que se tiene o a dejar de contar con las oportunidades para tener más, sobre todo si estas se pondrán en juego en un nuevo periodo de gobierno, y peor aún, si mantuviera una posición contraria a la corrupción.

Sobre el punto tengo una hipótesis, más basada en lo que recientemente veo en mis viajes en el Perú que en alguna teoría sociológica posmoderna. Trataré de explicarme el miedo a partir de la observación sobre de lo que viene ocurriendo en muchos lugares del interior del país. Con la evolución (¿?) de los acontecimientos políticos desde los resultados de la primera vuelta, una crispación creciente se está apoderando de la mente, del raciocinio y pronto, hasta de la acción en una gran medianía de gente. Paradójico, pues lo que deberíamos sentir con las declaraciones de ambos candidatos, razones que los acercan tanto al centro a ambos que uno termina preguntándose por qué no seguimos con Alan García y nos ahorramos los millones del proceso electoral; lo que deberíamos experimentar debería ante eso debería ser más bien alguna clase de alivio: el cambio que todos deseamos pero con nuevos añadidos de bienestar social, político, económico.

Pero no, lo que agarra cada vez más espacio es el miedo. Y ahí viene mi hipótesis. Ambas fuerzas en juego, cada una en su estilo, comparten un doble, contradictorio y complementario nivel. Uno oficial, políticamente correcto, que se abraza con Cipriani, que ofrece paz, que garantiza la plena libertad de prensa y expresión, que muestra familia e hijos, corbata, sonrisas, que renuncia a la diatriba y va por el comentario lateral, que debatirá con “altura”, prometiéndose el uno al otro un respeto total por lo que el pueblo elija el 5 de junio. Esa es la versión limeña, blanqueada y centrista.

La otra es más tenebrosa pero por eso mismo, funciona como la otra cara de la moneda. Y la formulo así. El asunto es que todos sabemos que tanto los humalistas como los fujimoristas realmente existentes, no tienen nada que ver con esos buenos modales urbanos y de set de TV; que en los hechos componen masas indiferenciadas y clientelistas dispuestas a matar si son azuzadas por un líder con sangre en los dientes…o por una bolsa de arroz.

El daño que los gobiernos anteriores nos han causado en este tema de relación política y representatividad es de tal magnitud que político sigue siendo aquel que habla bonito y me da gratis (Fujimori tiene una condecoración especial en este síndrome). Y entonces, cuando por alguna razón (caviar, correcta, ética, reguladora, realista) mi político trastabillea o se desdice, lo presionaré hasta cobrarle el último pedacito de papel de mi cédula, esa que deposité en el ánfora el día de la primera vuelta, y sí que hemos aprendido en el Perú a cobrar coactivamente.

Ante un escenario predecible y casi diría, proféticamente autocumplido como ese, lo que da miedo no es en realidad el resultado de la elección por su significado político;  es el día siguiente… Tenemos pánico al día siguiente, y lo tenemos porque –creo- en mayoría no somos conscientes de que cada uno de nosotros tiene una función en este asunto, de que no somos mancos, de que el mundo está lleno de ejemplos de pueblos que cambian a sus gobernantes si estos los defraudan. O, como escribió Vargas Llosa con toda claridad el domingo pasado en El Comercio, porque no queremos introyectar la idea de que lo que, por ejemplo, Humala haga o deje de hacer, está también en manos de nosotros. Con la Keiko tengo más dudas, por la sencilla razón de que ella no ofrece matices, es mafia y como tal actúa en bloque y blindada por empresarios que todo lo pueden con su dinero, menos adquirir escrúpulos. Pero también, aún con ella y su camorra, todos tenemos que ver.

Hacer conciencia de esto, de sentir que no estamos fuera sino muy en el centro de un proceso al que podemos influir de mil maneras, a mí en lo personal me ha reducido el miedo hasta casi desaparecerlo, a la hora que leo un diario o veo una noticia en la televisión. Haz la prueba, nada pierdes.

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20 respuestas para Autoayuda contra el miedo a las elecciones 2011

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  1. carlos suarez dice:

    señores, lo concreto en este tema del miedo y el terror a la perdida de algo material por “supuestas” ingerencias gubernamentales, en el fondo son una pequeña muestra de otrs tantas qu estan propiciadas por lo que muy bien dice naomi Klein en su “doctrina del shock”. Es el papel de los que ostentan poderes facticos por inculcar miedo y terror en las personas mas debilesy mas desproteguidas de la sociedad para asi aprovechar esa su condicion psicologica de shock para, a partir de ahi inculcarles la solucion mas “adecuada” que logicamente partira por la defensa de sus propios intereses de grupo o de poder. En otras palabras, si mi interes electoral, comercial, social, o politico en el caso de las presentes elecciones, es que nada cambie porque eso va contra mis intereses de grupo, tengo que, y estoy obligado a, infundir e inculcar miedo por todos los medios a mi alcance para convencer a los menos informados y menos interesados en ese cambio. El daño psicologico que les pueda infringir tiene que ser contundente y sin posibilidad de retroceso ni capacidad de autodefensa, para lograr mi objetivo final; y si para ello logro satanizar a mi enemigo potencial, no dudare en hacerlo hasta que no quede nada de el ni de su verdad, pues eso mellaria mis “sagrados” intereses. Tan simple como eso señores y gracias.

  2. Tu Padre dice:

    Luas : Yo no me pico por que no fue a mí a quien tildaron de patético, me parece que la gente puede expresar su opinión sin atacar.
    Creo que es un poco exagerada tu calificativo por mi temor (fundado creo yo) a la formación castrense, y la verdad que dejando de lado a los candidatos, un presidente con estudios en el extranjero vs un presidente de formación militar, me voy con el universitario.
    En lo que si estoy desacuerdo contigo es no elegir a ninguno de ellos si no crees que se merecen ser presidentes, esa es mi opción, mi comentario fue motivado por la posición de Patricia que creía patéticos a los que no pensaban como ella.
    Y tu igual que ella sigues atacando sin sentido.
    PD: ¿No sé por qué pides que difundan algo que es tan obvio como el voto en blanco o viciado, o será que tienes que sumarte a algún grupo de opinión para sentirte respaldado?

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  5. Tu Padre dice:

    Patricia:
    Mucha gente que no tiene un ”estatus” como tú lo llama es capaz de reconocer que sus, vecinos primos, hermanos o quien sean tienen ahora una mejor calidad de vida, porque su negocio ahora funciona y quieren esa misma suerte para ellos. Lo que creo que no se puede hacer es criticar de patéticos a las personas que no tienen el mismo punto de vista . Yo la verdad si le tengo temor a la formación castrense y a las opiniones radicales como la tuya que cree que alguien con aspiraciones a mejorar su economía pero que aún no lo consigue es patético.

    • Luas dice:

      Tu padre: Eres tan patético porque te picas cuando te dicen -lo digo por tu comentario- que eres patético. Eres tan patético porque dices que le tienes temor a la formación castrense. Yo le tengo más miedo a la formación universitaria extranjera de alguien que quiere gobernar el Perú. Así que para no ser patéticos, ni uno ni otro. Hay una tercera y muy viable opción (que no es la de optar por la “tolerada” homosexualidad): Si los que votaron por la opción perdedora, Toledo, PPK, Castañeda, que dicho sea de paso NO TIENEN PORQUE CAMBIAR A FAVOR DE UNA U OTRO, si mantienen su voto, o sea votar viciado (ninguna de las opciones por las que no votaron), logramos fácilmente lo que la Ley nos permite; lograr los dos tercios de los votos válidamente emitidos y conseguir que se anule el proceso electoral presidencial. Fácil, no? ¡Qué patético!. Me pregunto: ¿Porqué no se difunde esta legítima opción? S.E.ú.O.

      • Patricia dice:

        um. Retiro lo de patético. No pretendí calificar a nadie en particular, sino describir un aspecto de la realidad, a mi parecer… Menos hubo una intención de herir sensibilidades. La tercera vía es, efectivamente, una opción y, además, muy tentadora para aquellos a los que nos sostienen los principios democráticos. Sin embargo, y ésta es una angustia muy personal, siento que la acción de votar viciado me impide tomar una posición activa frente a lo que considero el mayor riesgo que podemos sufrir políticamente: el retorno del fujimorato. Propongo abrir espacios en la memoria.

  6. Patricia dice:

    Comparto con Guillermo la sensación de que una buena parte no defiende en realidad, “lo suyo”, lo propio, sino lo de “el otro”, en tanto deseado como propio. Y esa confusión de identidad lleva la mayor de las veces a confundir el entorno, pues si es verdad que uno podría ser más uno en tanto se asemeja a su ideal, también es cierto que ese uno podría transitar su vida sin haberse permitido el reconocerse y valorarse tal como es, sin necesidad de falsos self o de máscaras que, a la hora de dormir, ya no te puedes sacar. Y mucho de ello parece haber en el voto fujimorista. Hasta los que nunca tuvieron un soñado estatus, temen perderlo… patético.

  7. Guillermo Gordillo dice:

    La única explicación que me doy es que gracias a los psicosociales montesinoides, a la clase media y media baja, las están convenciendo que el sentir Miedo las hace “sentirse” al nivel de la alta y la rica y por esa cojuda autoestima, si cabe el término, están perdiendo la “oportunidad” de que haya una mayor integración social.

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  9. Carmen Rosa Bello dice:

    Conozco tanta gente que está verdaderamente aterrada de perder lo que tienen que prefieren votar por Keiko pensando que así no lo perderán. Se olvidan del gobierno de su papá donde hubo tanto robo, arreglo debajo de la mesa, compra de peridistas etc. ¡Que pena!!

    • Cesar dice:

      En realidad el miedo es a perder lo poco que tenemos. En el gobierno de Alberto Fujimori no nos robaron nuestras pertenencias, más bien nos devolvieron lo que Alan García desapareció, el valor del dinero.
      Humala es una amenaza a nuestra libertad y a nuestras posesiones individuales. El quiere socializar lo que es individual.

      • Lulita dice:

        Qué posición tan cómoda toman algunos, ante la mínima posibilidad (por no decir ridícula, porque dejan de considerarse el contexto y coyuntura para hacer un símil con la situación Venezuela. Bueno a esto han ayudado los psicosociales y la oportuna y melodramática caida de la bolsa para hacer el teatro de una posible apocalipsis) de perder “lo suyo”, ¿ y que es “lo suyo”? es un plato de lentejas?, es un celular?, un sofá?, un televisor?, qué es “lo suyo”, yo puedo entender que las mineras saquen las garras por defender “lo suyo”, porque “lo suyo” son cifras astronómicas con muchos ceros, son cifras a costa “nuestra” en recursos no renovables. Yo me pregunto ¿Cuánto gasta un peruano en educación? Acaso no gasta unos 100 soles para mandar a su hijo a un particular porque el presupuesto para educación es casi nulo (no está demás recordar que fue precisamente en el gobierno de Fujimori, cuando el poco porcentaje se redujo a lo que es actualmente) y tenemos colegios estatales con currículas desactualizadas, maestros mal pagados, encima de toda la campaña de desprestigio de este gobierno aprista (no nos engañemos, que los exámenes a los que han sido sometidos no han servido para la “evaluación”, sino para poder meter apristas al sistema estatal, sino pregúntenle al ministro Chang, quien robaba los exámenes y a quienes se los daban). Me sigo preguntando ¿Cuánto gasta un peruano en Salud? Acaso no gasta unos 200 soles cada vez que se enferma, se atiende en una clínica porque es de locos sacar una cita en el seguro, cualquier trámite, atención o lo que sea en el seguro social de salud es un viacrucis. Otra pregunta que me hago es ¿Cuantos peruanos están bien empleados?, y cuando hago esta pregunta no refiero a los que tienen contrato, sino a los que tienen un “buen contrato” ¿Cuantos son CAS? ¿Cuantos reciben CTS y gozan de vacaciones? ¿Hay empleo en el Perú? ¿Y qué tipo de empleos hay?, Acaso no estamos bajo una Ley Laboral que no solo nos explota, sino que además nos humilla. Entonces ¿Qué es lo que estos peruanos temen perder?, Acaso no estamos perdiendo todos los días (no uno, ni una clase, sino todos los peruanos) bajo este sistema económico. Y si así están los que tienen alguna propiedad, algún bien, imaginen como están en los asentamientos humanos. “Lo suyo”, señores, es lo que les quitan a diario, en el pan, en el gas, en Educación, en Salud, en Trabajo, etc; que hayan formas solapadas y legales y “democráticas” de hacerlo no significa que no sea un robo, un despojo, una vejación. Me sorprende como el común peruano ha entendido esto, me sorprende encontrar más racionalidad en la gente de a pie, ellos entienden bien que lo que está en juego no es “lo suyo”, es “LO NUESTRO”.

  10. Rafael dice:

    Muy cierto y muy bueno. Gracias. Dejo un escrito q se refiere precisamente a lo que mencionas en el artículo.
    “Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario? Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo? Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en tu interior. Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros; está en cada uno. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, subconscientemente le damos permiso a otra gente para hacer lo mismo. Al ser liberados de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.” M. Williamson – N. Mandela

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