Por Mariel García Llorens

Desde hace un par de semanas, los medios de comunicación son parte de la noticia. Ello tiene que ver, en particular, con los cambios ocurridos dentro del grupo El Comercio. Varios renombrados periodistas han sido acusados por el sector dominante del grupo de “humanizar a Humala” –como si su naturaleza fuera otra- y permitirle con ello su pase a segunda vuelta. En consecuencia, Laura Puertas quien estaba a cargo de la dirección de los 2 canales de los que el grupo es accionista mayoritario (Canal N y América TV) ha sido retirada de la dirección del primero, y en su reemplazo ha sido nombrado Fabricio Torres del Águila , antes director de la versión web de El Comercio. Despidieron además a la productora general de Canal N, Patricia Montero, y a José Jara, productor del noticiero “De 6 a 9” del mismo medio. Otros cambios han ocurrido a nivel del comité editorial de América TV , que está integrado ahora por Martha Meier Miró Quesada (MMQ) y José Antonio Miró Quesada por El Comercio, y Gustavo Mohme por La República y en el que Fritz Du Bois , director de Peru21 figura como accesitario del grupo El Comercio.
Frente a todos estos cambios, diversos periodistas de los canales del grupo El Comercio han dado muestras mediáticas de solidaridad con los periodistas despedidos, han rechazado la manipulación de las noticias y algunos han advertido de su renuncia masiva en caso de que Puertas sea despedida de canal 4. Han aprovechado también esta coyuntura para establecer su posición independiente: Josefina Townsend desde su programa en Canal N “Primero a las 8”, Rosa María Palacios en “Prensa Libre” y Raúl Tola en una columna en La República y luego al inicio de su programa “Cuarto Poder” en Canal 4.
Haciendo sumas simples, es fácil señalar que los cambios buscan la alineación del grupo con la candidatura de Keiko Fujimori. De hecho, no está demás recordar que MMQ, quien es ahora una de las figuras de mayor poder de la familia que dirige esta corporación multimedios, incluso postuló al Congreso en el 2000 como parte de la agrupación fujimorista. Estos acomodos han sido ya señalados por numerosos analistas e incluso por el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) en un comunicado en el que rechazaba los despidos por motivos políticos pues atentaban contra la pluralidad informativa.
¿Cuál es el problema con que los medios tengan preferencias políticas?
El problema no está en tener una línea política, todos los medios tienen una. El problema empieza cuando esa preferencia pasa de ser expresada en el espacio editorial o de opinión del medio a manifestarse en todos sus espacios, confundiendo información con opinión, manipulando titulares y mostrando e invisibilizando hechos a conveniencia. Conductores de noticieros pasan a ser “opinólogos” que sancionan y felicitan las acciones y propuestas de los candidatos desde su narración de las noticias, o al realizar entrevistas, interrumpen a unos y dejan hablar a otros de manera sesgada. Las portadas de los diarios terminan pareciendo más panfletos políticos que cualquier otra cosa. Hasta aquí se podría todavía decir que es un problema compartido por todos los medios. La Primera, La Razón, Correo o también aunque en menor grado, La República hacen lo mismo.
Aparece aquí un segundo problema: no todos los medios tienen igual poder. El grupo El Comercio es el mayor conglomerado mediático del país y reúne, entre varios otros medios, al diario más leído (Trome) y al canal de señal abierta más visto (América TV). El diario El Comercio tiene también una gran lectoría en Lima y Peru21 es otro de sus diarios con importante circulación nacional. La segunda corporación mediática es el Grupo RPP, que domina el espacio radial informativo (RPP y Radio Capital son las más sintonizadas) y ha iniciado su incursión en la televisión por cable. Al escuchar los programas de este grupo o con una simple mirada a su portal web, y más allá de ciertos programas de opinión, es posible observar también que una “tendencia naranja” domina su línea informativa. En cuanto a prensa escrita, el segundo conglomerado de mayor importancia es EPENSA que reúne a Correo y Ojo entre otros medios, que como sabemos, apoyan abiertamente a Keiko Fujimori. Por su parte, La República y La Primera, de clara tendencia anti-fujimorista y pro-Humala, cubren a lo sumo el 10% del mercado de lectores de diarios. No tenemos entonces un tablero mediático equilibrado.
Esto se enlaza con un tercer problema: los medios no son, pues, cualquier empresa. Los medios se mueven en una dicotomía esencial: deben prestar un servicio público informativo desde un régimen de administración privada (Miralles 2002). Justamente esa es la característica particular que distingue a la industria informativa de otros negocios: la materia prima de sus productos es la información pública, el acontecer local, nacional e internacional. Los medios son, por tanto, actores centrales en la formación de corrientes de opinión pública y en la manipulación de expectativas y miedos del electorado. La concentración mediática no ha demostrado hasta el momento ser compatible con la democracia, sino todo lo contrario, pues el periodismo deja de actuar como un guardián de su funcionamiento, como un “cuarto poder”, para servir sobre todo a los intereses de los grupos empresariales que controlan los medios.
Efectos a corto y largo plazo de un panorama mediático parcializado
¿Una configuración mediática abiertamente sesgada puede influir en los resultados electorales? Como hemos visto en diversos mapas electorales de primera vuelta 2006 y 2011, los favoritos de los medios dominantes coinciden normalmente con los favoritos de Lima y de las principales ciudades de la costa, que concentran la mayor población urbana, consumidora de medios y más permeable a sus opiniones. Espacios que suelen ser determinantes en las segundas vueltas y a los que apuntan los medios con sus actuales estrategias: no es casual el retorno de Jaime Bayly, quien ya dijo que votará por Keiko Fujimori, al programa estelar de domingo al canal 4 y por tiempo limitado (léase por tiempo electoral).
Pero en una mirada menos inmediatista, lo que debería importarnos es la influencia negativa de una configuración mediática sesgada en la confianza en las instituciones que tienen los ciudadanos. En el Perú, la confianza en las instituciones es mínima y los medios hasta ahora han resultado ser de las instituciones más confiables. De acuerdo al Latinobarómetro 2010, el 25% confía en el gobierno, solo 14% confía en el Congreso y 13% en los partidos políticos mientras que la radio, la televisión y los diarios gozan de mayores niveles de confianza (49%, 47% y 38% respectivamente). Pero esta actuación electoral contribuye a que pierdan credibilidad y además contribuye a marcar la fragmentación Lima- el resto del país (que votó mayoritariamente por la opción que estos encuadran como el “mal mayor”).
¿No representan acaso las dos candidaturas, respecto de su propia historia y propuestas, posibles amenazas a las instituciones democráticas? ¿Cómo podremos confiar en que los medios serán imparciales y vigilarán la actuación del Estado si no lo son desde ya? Aparentemente, para la mayoría de los medios, solo si llega Ollanta Humala a ser Presidente, deberíamos preocuparnos por sus políticas y la amenaza a la “libertad de expresión”. Desde el lado naranja y en vistas de la relación perversa del primer fujimorismo con los medios, ¿no deberíamos estar igualmente vigilantes?
Vistas así las cosas, con una mayoría de conglomerados mediáticos favorables al fujimorismo y esta vez, a diferencia de los años noventa, sin coima ni chantaje de por medio, resulta mucho más peligroso para la democracia que Keiko Fujimori sea Presidenta. Desde ya, existe un tablero inclinado a favorecerla y a evitar cuestionar, incluso, lo que en ella es cuestionable más allá del gobierno de su padre: su pobre gestión en el congreso, sus contradicciones, las ambigüedades de su plan y el equipo de reciclados del primer fujimorismo que la acompaña, entre otros temas. Tocará, entonces, permanecer alertas.

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Sabemos que no todos los periodistas estan metidos en un mismo saco, lamentablemente por la culpa de unos otros paguen, tambien sabemos que a ellos les han dicho que el 5 de Junio voten por Keikito, pero algunos ya han dicho ,no abiertamente, que ellos no van a hacerles caso. Asi que confiemos que al final tengan dignidad y moral, y no apoyen a un gobierno tan nefasto como fue el de fujimori.
El punto con los periodistas es que no solo su voto importa, como en el resto de mortales. Importa, sobre todo, que esa posición que tal vez asuman en la cámara secreta, la asuman hoy por respeto a sus audiencias. Y con eso que no se entienda que se espera que hagan contrapeso haciéndole fiesta al otro candidato, sino que tengan un compromiso con la pluralidad de voces y un tratamiento equitativo para ambos. Equitativo no solo en espacio y minutos al aire, sino en qué se les pregunta, cómo se les encuadra y valora. El sesgo está presente hasta en el tono de voz con el que se dirigen a uno y otra.
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Es difícil que los medios en plena campaña puedan ligarse a la imparcialidad. Lamentablemente el contenido siempre será tendencioso, primarán los titulares que más les convengan. Sin embargo, la manipulación de la información es algo muy distinto y totalmente condenable. Es una práctica que se ha generalizado y es deber de todo el que dice ser periodista no prestarse a estos actos deleznables.
Pero no por eso vas a poner opinión disfrazada como una nota informativa. Eso es venderse y querer imponer pensamientos.
Como bien dice , cada diario tiene la libertad de escoger la linea en la que mas creen y ademàs defenderla, es obvio que si un pèriodista no cree en lo mismo, pues nunca debiò buscar trabajo en el,¿ quien se equivocò?…el diario al contratarlo o el periodista al tomarlo?’….el empresario se equivoca cuando cree en informaciòn falsa o disfrazada…y el periodista cuando por don dinero en lugar de buscar trabajo en uno que vaya de acuerdo a su linea, opta por trabajar con quieen no està de acuerdo….el resto son llantos de sirena, de los que salen solo en periodo electoral.